La propuesta que ayer abrazaron públicamente las entidades para contraponerse ahora a las retenciones previas al 10 de marzo, que es lo que ahora está vigente tras el fracaso de la 125, es el proyecto del senador Carlos Reutemann, con reconocida experiencia en la actividad agropecuaria. La ley que propuso el ex gobernador de Santa Fe otorga amplios beneficios a los ruralistas a partir no solo de la reducción de las alícuotas de retención sino también porque fija un máximo a partir del cual puede computarse el excedente de retenciones a cuenta del impuesto a las ganancias. Pero dependiendo el volumen producido y comercializado el productor puede optar directamente por que le sea reintegrado el dinero. Así de la producción y comercialización por hasta 500t la retención rige a un máximo del 22%, 27% si el volumen va de 501 a 1.000t, y 30% de 1.001 a 1.500t. Pasado ese arancel máximo los titulares de la Clave única de identificación tributaria beneficiarios “podrán aplicar el saldo a su favor a futuras declaraciones juradas del impuesto a las ganancias o pedir su devolución a la AFIP”. Es decir pueden reclamar el reembolso cash en la ventanilla del ente recaudador. El otro eje del proyecto de Reutemann es que el Estado se haga cargo de hasta el 70% de la fertilización del suelo. Ello permitiendo “deducir como gasto de la liquidación anual del impuesto a las ganancias, en forma adicional, un 70% del gasto realizado en fertilizantes”. Dicho de otro modo la propuesta es que el empresario rural a la hora de pagar ganancias descuente de lo que debería abonar al fisco el 70% de lo que haya gastado en fertilizante. Ni más ni menos que eso. La justificación para que el Estado asuma el costo de los fertilizantes es que actualmente en la zona núcleo “se extraen por año 4.000.000 de toneladas de nutrientes y se reponen solo 2.000.000 de toneladas”, un esquema que se torna insostenible. Lo que se está diciendo es que el empresario está tomando prestado al suelo buena parte de su rentabilidad por no incurrir en ese “gasto”, que en economía suele denominarse inversión. Esos datos que aporta Reutemann indican que el empresario agrícola devuelve al suelo apenas el 50% de lo que extrae el grano, para enmendarlo propone entonces que el Estado aporte 2,8 millones de toneladas de fertilizante (porque sería el 70% que no cobraría a los empresarios), y por ende el sector solamente aportaría 1,2 millones de toneladas. Es decir 800 mil toneladas menos que en la actualidad con lo cual reduciría el desembolso de la inversión. La propuesta del ex fórmula uno incluye también la reducción del 50% en el IVA a “las importaciones definitivas que tengan por objeto semillas, herbicidas, insecticidas, fungicidas, e inoculantes para uso agrícola”. Además la propuesta del Lole para coronar la satisfacción de los acérrimos defensores de la Constitución deroga por “inconstitucional” los controvertidos artículos 755 y 756 del Código Aduanero que delegan las facultades al Ejecutivo en materia de Derechos de exportación y leyes complementarias. En definitiva se reduce el IVA, disminuyen las retenciones y pasado un límite se pueden computar como ganancias, pero también ―y esta sería la opción que todo el mundo tomaría si fuera efectiva― el productor puede cobrar el dinero contante y sonante. También de cada cien dólares que el empresario utilice para fertilizar 70 serán deducidos de ganancias. En conclusión, el Estado nacional tendrá menos recaudación por retenciones, que era claramente uno de los objetivos por la gesta del federalismo que se arengó en la protesta para que los impuestos lleguen a las provincias. Pero ocurre que con la idea de Reutemann también las provincias perderán recaudación dado que IVA y ganancias son impuestos coparticipables, y es contra esos gravámenes que se establecen los beneficios de la ley. Por caso la fertilización para la soja de la Pampa húmeda la estarán financiando las provincias no agrícolas que suelen ser también las de menos recursos. Para Carlos Garetto, presidente en ejercicio de Coninagro, “sin dudas, hay dos o tres proyectos que quedaron pendientes, tanto en diputados como en senadores, de los cuales el de Reutemann sintetiza el pensamiento de la mayoría”. Fuente: El Enfiteuta |
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